15. junio 2026

Cuando nace un bebé, la madre también necesita cuidados

Durante el embarazo es habitual que las revisiones médicas sean frecuentes. Cada cambio se controla, cada duda encuentra un espacio para ser resuelta y el bienestar de la madre ocupa un lugar importante.

Sin embargo, durante el posparto muchas mujeres tienen la sensación de que algo cambia. Tras el nacimiento del bebé, la atención comienza a centrarse casi exclusivamente en el recién nacido. De repente, todas las miradas se dirigen al recién nacido.

¿Cómo duerme?

¿Ha recuperado el peso?

¿Come bien?

¿Hace suficientes pañales?

Y, entre todas esas preguntas, hay una que a veces queda en un segundo plano:

¿Y…cómo estás tú?

El nacimiento también marca el comienzo de una nueva etapa para la madre

Cuando nace un bebé, también nace una madre. Y esa madre está atravesando una de las mayores transiciones de su vida.

Su cuerpo se está recuperando del embarazo y del parto.

Está aprendiendo a cuidar de un recién nacido.

Está adaptándose a nuevas rutinas, nuevos horarios y nuevas responsabilidades. Esta adaptación comienza incluso antes del nacimiento. Durante el embarazo también cambian nuestras rutinas, nuestros roles y la forma en la que vivimos el día a día. Si quieres profundizar en ello, puedes leer El embarazo también cambiatus rutinas.

Y, al mismo tiempo, intenta comprender quién es ahora dentro de esta nueva etapa.

Todo esto ocurre mientras gran parte de la atención se dirige al recién nacido. Sin embargo, las necesidades de la madre siguen estando presentes y también necesitan ser escuchadas.

El cuarto trimestre: una etapa que merece atención

Cada vez más investigaciones destacan que las primeras semanas tras el parto constituyen un periodo de gran vulnerabilidad física, emocional y ocupacional para la madre, por lo que el acompañamiento durante esta etapa puede influir en su bienestar y en la adaptación a la maternidad. Lejos de ser simplemente un periodo de recuperación física, representa una etapa de adaptación en la que la madre puede necesitar apoyo en muchos aspectos:

Sin embargo, muchas mujeres describen que, después del parto, el acompañamiento disminuye precisamente cuando aparecen muchas de estas necesidades.

Desde la terapia ocupacional entendemos esta adaptación como un proceso de reorganización de las actividades y los roles cotidianos. Si no conoces el concepto de equilibrio ocupacional, puedes descubrir por qué es tan importante durante la maternidad en este artículo.

No todo se ve

Hay heridas que cicatrizan, pero también existen cambios que no siempre son visibles:

  • La incertidumbre de cuidar por primera vez a un bebé.
  • La reorganización completa de las rutinas. Esa sensación de que el día no da para más es una de las experiencias que más escucho en consulta. Si alguna vez has pensado "no me da la vida desde que soy madre", quizá te sientas identificada con esta reflexión sobre cómo recuperar el equilibrio sin sentir que tienes que llegar a todo.
  • La sensación de que el tiempo ya no funciona igual.
  • La dificultad para encontrar un momento para comer, ducharse o descansar.
  • La culpa por pensar en una misma.

Estas experiencias son frecuentes y forman parte de la adaptación a la maternidad.

Cuidar de la madre también es cuidar del bebé

A veces parece que dedicar tiempo o recursos a la madre significa quitárselos al bebé.

Pero ocurre justo lo contrario. Una madre acompañada, escuchada y apoyada dispone de más recursos para afrontar los desafíos de esta etapa.

Por eso el cuidado durante el posparto no debería limitarse a comprobar que todo "ha vuelto a su sitio".

También debería incluir preguntas como:

  • ¿Cómo te estás sintiendo?
  • ¿Cómo estás viviendo la lactancia?
  • ¿Tienes ayuda en casa?
  • ¿Estás pudiendo descansar?
  • ¿Hay algo que te preocupe?

¿Cómo te puedo ayudar?

Aquí es donde la terapia ocupacional puede desempeñar un papel importante, ayudando a que las actividades del día a día vuelvan a ser sostenibles durante esta nueva etapa. En cómo las personas participan en las actividades que son importantes para ellas.

Durante el posparto, esto significa acompañar a la madre en la adaptación a una nueva realidad: reorganizar rutinas, encontrar estrategias para gestionar el día a día, favorecer el equilibrio entre las demandas del cuidado y sus propias necesidades, y ayudar a que la maternidad pueda vivirse de una forma más sostenible.

No se trata de hacerlo todo perfecto.

Se trata de que la madre también tenga un espacio para ser cuidada.

Porque la madre también importa

El nacimiento de un bebé es un acontecimiento que transforma una familia pero no deberíamos olvidar que esa transformación también la vive la madre.

Preguntarle cómo está.

Escuchar sus necesidades.

Acompañarla sin juzgar.

Ofrecerle apoyo cuando lo necesita.

Son pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia.

Porque cuando nace un bebé, la madre también merece cuidados.

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