10. mayo 2026
El contacto piel con piel es mucho más que un momento bonito
Cuando pensamos en el contacto piel con piel tras el nacimiento, muchas veces imaginamos una imagen tierna: un bebé descansando sobre el pecho de su madre por primera vez.
Pero más allá de ser un momento emocionante, el contacto piel con piel tiene una función muy importante tanto para el bebé como para la madre durante las primeras horas tras el parto.
La evidencia científica lleva años mostrando que esta práctica favorece la adaptación del recién nacido al mundo exterior, ayuda al establecimiento del vínculo y facilita el inicio de la lactancia.
¿Qué es el contacto piel con piel?
El contacto piel con piel consiste en colocar al recién nacido desnudo sobre el pecho desnudo de su madre inmediatamente tras el nacimiento, favoreciendo un contacto directo y continuo entre ambos.
Basándose en la evidencia científica, la OMS y UNICEF recomiendan que madres y bebés permanezcan en contacto piel con piel de forma ininterrumpida desde el momento inmediato al nacimiento y durante al menos la primera hora de vida, independientemente del tipo de parto o de la forma de alimentación elegida.
En los casos en los que la madre desea amamantar, se recomienda mantener este contacto hasta después de la primera toma.
Las primeras horas tras el nacimiento son especialmente importantes
Tras el parto tiene lugar un periodo especialmente sensible para la madre y el recién nacido. Durante esas primeras horas, el cuerpo libera hormonas relacionadas con el vínculo, la calma y el cuidado, como la oxitocina y la noradrenalina.
Este momento favorece que el bebé pueda iniciar una serie de comportamientos innatos relacionados con la adaptación al entorno y la búsqueda espontánea del pecho.
Por eso, esas primeras horas no son únicamente un momento emocionalmente importante: también tienen un papel biológico y adaptativo muy relevante.
Beneficios del contacto piel con piel
La evidencia científica muestra que el contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento aporta beneficios que van mucho más allá de la lactancia materna.
Entre ellos, se encuentran:
- Favorece la adaptación del recién nacido al medio exterior.
- Ayuda a regular la temperatura corporal del bebé.
- Contribuye al equilibrio de la glucemia.
- Reduce el llanto y favorece la calma.
- Facilita el establecimiento del vínculo entre madre y bebé.
- Favorece el agarre espontáneo al pecho y el inicio de la lactancia.
Además, el contacto piel con piel también puede ayudar a que la madre viva esos primeros momentos con mayor calma y conexión con su bebé.
¿Qué ocurre cuando el contacto piel con piel se interrumpe?
Interrumpir o retrasar el contacto piel con piel puede dificultar algunos comportamientos innatos del recién nacido relacionados con la búsqueda del pecho y el inicio de la lactancia.
Cuando se separa al bebé de forma innecesaria durante este periodo sensible, algunos de estos procesos naturales pueden verse alterados.
¿También se recomienda en las cesáreas?
El contacto piel con piel también está recomendado tras una cesárea siempre que las condiciones de la madre y del bebé sean adecuadas.
La evidencia científica lo considera una práctica beneficiosa y segura, y cada vez más hospitales están incorporándolo también en este tipo de nacimientos.
Aunque a veces pueda requerir algo más de apoyo o adaptación, el objetivo sigue siendo el mismo: favorecer el bienestar y el encuentro entre madre y bebé desde el inicio.
La importancia de cuidar esos primeros momentos
Durante el contacto piel con piel, el personal sanitario debe acompañar a la familia y explicar cómo observar al recién nacido mientras permanece sobre el pecho de la madre.
También es importante conocer algunos signos de alarma, como cambios en la respiración, alteraciones en el color de la piel o los labios, o cambios en el tono muscular del bebé.
Pero, más allá de la vigilancia necesaria, esos primeros momentos merecen ser protegidos.
A veces pensamos que el contacto piel con piel es solo un gesto simbólico o una imagen bonita tras el parto. Sin embargo, también es una forma de ayudar al bebé a llegar al mundo acompañado, regulado y seguro.
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Referencias
- Crenshaw JT. Healthy Birth Practice #6: Keep Mother and Baby Together—It’s Best for Mother, Baby, and Breastfeeding. 2007.
- Organización Mundial de la Salud (OMS).
- UNICEF.
- Guía de Práctica Clínica sobre Lactancia Materna (2017).
- Grupo de trabajo de la Estrategia de Atención al Parto Normal.
